Manejo de episodios hemorrágicos (parte I)

HEMORRAGIAS COMUNES
 
Excoriaciones (raspaduras) – cortes
En caso de cortes con objetos filosos, se debe consultar para evaluar necesidad de sutura. Administrar en estos casos concentrados por 3-4 días.
 
 
 
Hemorragias bucales
 
Las causas más frecuentes son: movilización de dientes, caídas, trauma con objetos  o comida, mordedura, infección.  Tener en cuenta que las hemorragias de la boca suelen demorar en detenerse, ya que la saliva remueve los coágulos y la humedad dificulta la cicatrización. 
Se debe mantener la calma y distraer al niño. Comprimir el sitio de sangrado durante 10-15 minutos. En general es necesaria la administración de concentrados por varios días. Se puede ayudar al tratamiento con el empleo de antifibrinolíticos (local o por vía oral). Tan importante como el tratamiento con el factor, es la implementación de la dieta durante 5-7 días. Se deben ofrecer alimentos blandos (pastas, purés, licuados, flan, yogur, gelatina, etc.). Evitar: bebidas calientes, golosinas, chicles, sorbetes, chupete, crocantes, etc. 
Recordar un oportuno control odontológico y la necesidad del cepillado bucal.
 
Hemorragia nasal (epistaxis)
Las causas más frecuentes son: resfrío, introducción de objetos o dedos,  traumatismo, sequedad del ambiente, alergias.  
Las hemorragias por boca o nariz pueden provocar una pérdida importante de sangre (anemia). La deglución de la sangre determina la aparición de materia fecal negra.
 
Hematomas de partes blandas
Los hematomas más superficiales (moretones) aparecen a temprana edad como consecuencia de pequeños traumatismos asociados con el gateo, golpes o las caídas. Es importante evaluar el tamaño del hematoma (y compararlo con un objeto conocido), su localización y consistencia. También se debe valorar el impacto que tiene en los movimientos o actividades habituales del niño, la presencia de dolor. En general, no requieren la administración de concentrados, pero hasta adquirir experiencia, es conveniente consultar con el médico para aprender a tomar decisiones correctas.
 
Hematomas musculares
Los hematomas pueden ser muy grandes y comprometer los vasos sanguíneos y nervios del miembro afectado. Esta situación es muy grave y requiere internación y tratamiento urgente. (Tener en cuenta que este cuadro también puede ser una consecuencia de un hematoma secundario a la punción de una vena, por ejemplo, al administrar el factor. Por ello, es imprescindible comprimir siempre durante no menos de 5 minutos, luego de retirar la aguja!!!)
 
 
El hematoma que se localiza en el músculo psoas-ilíaco puede producir dificultad para estirar el muslo, dolor abdominal, inguinal o lumbar, calambres o falta de sensibilidad en el muslo. Este cuadro, cuando se presenta del lado derecho, puede ser confundido con una apendicitis aguda. La realización de una ecografía permite hacer el diagnóstico diferencial. Se debe detener de inmediato la actividad del día; administrar concentrados y consultar al hematólogo.
 
Dra. Daniela Neme